Una antigua vivienda en la localidad de Usme, al sur de Bogotá, fue ocupada por las autoridades tras comprobarse que funcionaba como matadero clandestino y centro logístico para la distribución de carne robada, sin ningún control sanitario. El predio estaba bajo el dominio de la banda “Los Pelones”, desarticulada en 2022.
Aunque la organización ya había sido golpeada por la justicia, la comunidad alertó que el inmueble seguía siendo utilizado para actividades ilegales. La Policía, con apoyo de la Fiscalía General de la Nación, confirmó que el lugar reincidía en el sacrificio de ganado hurtado en municipios como Une, Chipaque, Ubaque y Cáqueza, en Cundinamarca.
La operación, con fines de extinción de dominio, no se limitó a ese predio. También fueron ocupados otros dos inmuebles y un establecimiento de comercio en Bogotá, Viotá y Tocaima. Todos están avaluados en más de $4.350 millones de pesos y pasarán a manos de la Sociedad de Activos Especiales (SAE).
Otro de los inmuebles ocupados estaba relacionado con una red de microtráfico desarticulada en 2023, que usaba menores de edad para distribuir drogas. Aunque los cabecillas fueron capturados, los bienes seguían activos como soporte económico de la organización.
“No se trata solo de capturas, sino de atacar las bases económicas que mantienen a estas bandas”, aseguró el coronel Andrés Serna Bustamante, comandante de la Policía de Cundinamarca.
Estas acciones hacen parte de una estrategia para debilitar el poder financiero del crimen organizado en la región, y fueron posibles gracias a la colaboración ciudadana y el trabajo articulado entre la Policía y la Fiscalía.

