Una joven de 15 años, salió de su casa rumbo a una cita médica y nunca volvió. Ocho meses después, su asesino fue sentenciado por feminicidio agravado en Cundinamarca.

El 12 de marzo, Emily Dayana Villalba, una joven de 15 años, salió de su casa con el uniforme del colegio y le dijo a su familia que iba a una cita médica. Horas más tarde, su cuerpo fue encontrado sin vida en una zona boscosa de la vereda Pueblo Viejo Alto en Choconta Cundinamarca.

Tras ocho meses de investigación, un juez condenó a Marco Antonio Parra a 43 años y nueve meses de prisión por el delito de feminicidio agravado. Las pruebas reunidas por la Fiscalía fueron determinantes: cámaras de seguridad lo registraron caminando junto a la menor, y los análisis de ADN confirmaron que el material genético hallado en el cuerpo de la joven correspondía al del agresor.

Según el ente acusador, Parra, quien era vecino de la víctima, la abordó en el camino y la condujo hasta un área apartada, donde fue hallada sin vida con señales de asfixia. En el lugar también se encontraron un bolso, una prenda de vestir y un teléfono celular que pertenecían al condenado.

“Parra Rodríguez abordó a la víctima en la vereda Pueblo Viejo Alto y la condujo a un área boscosa donde fue hallado el cuerpo sin vida de la adolescente”, precisó la Fiscalía.

Emily estudiaba en el colegio Agroindustria de Chocontá, donde era parte de la Banda Sinfónica y la Banda Marcial. Tocaba instrumentos de percusión y era reconocida por su alegría y compromiso. “Era una niña responsable, llena de vida y con un talento inmenso para la música”, recordó una de sus profesoras.

La sentencia representa un mensaje claro contra la violencia basada en género en Cundinamarca, una problemática que sigue cobrando vidas y dejando familias marcadas por el dolor.

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