Operaciones sin licencia, vertimientos directos a quebradas y toneladas de carbón listas para salir dejaron al descubierto el impacto ambiental de la minería de carbón desenfrenada

La minería de carbón sin controles ambientales volvió a prender las alarmas en Cundinamarca. Durante 2025, la Corporación Autónoma Regional (CAR) impuso 24 medidas preventivas a unidades mineras ubicadas en la región de Ubaté, tras detectar graves afectaciones a fuentes hídricas, suelos, bosques y al paisaje, producto de explotaciones que operaban sin licencia o con manejos inadecuados.

Las acciones se concentraron en minas localizadas en Tausa, Cucunubá, Lenguazaque y Guachetá, donde las inspecciones técnicas revelaron un patrón repetido: vertimientos de aguas mineras, disposición de estériles sin control, alteraciones de cauces naturales y explotaciones activas sin los permisos exigidos por la ley.

Uno de los hallazgos más delicados fue la descarga directa de estériles y aguas residuales no domésticas sobre el suelo y en quebradas como El Altillo, Chorrillos y Granadillo. Según los técnicos, esta práctica provocaba el sepultamiento de bosque nativo, la pérdida de la capa orgánica, cambios en las propiedades del agua y un aumento del riesgo de deslizamientos por la infiltración de aguas de escorrentía.

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Durante los operativos también se comprobó que varias minas funcionaban sin licencia ambiental ni permisos de vertimiento, y carecían de obras básicas para el manejo de aguas. En algunos puntos se encontraron hasta 25 toneladas de carbón listas para ser cargadas, maquinaria en funcionamiento y niveles de extracción que podrían alcanzar las 85 toneladas diarias.

Las irregularidades incluían acumulación desordenada de estériles sin canalización, remoción de cobertura vegetal para infraestructura minera, deterioro visual del paisaje y botaderos inestables por la ausencia de obras de control ambiental.

Ante este escenario, la CAR ordenó la suspensión inmediata de las actividades, el decomiso de equipos y herramientas utilizados en la explotación ilegal, la retención de productos forestales afectados y la ejecución de procesos de recuperación ambiental. Las medidas incluyen el retiro de material estéril, la reconformación del terreno, su estabilización y la reforestación con especies nativas.

Desde la autoridad ambiental advirtieron que, aunque la minería de carbón es una actividad económica relevante en la región, no se permitirá que se realice al margen de la ley ni a costa de las fuentes hídricas y la seguridad de las comunidades.

La CAR anunció que mantendrá operativos permanentes en el valle de Ubaté mientras avanzan los procesos sancionatorios, con el objetivo de evitar daños irreversibles en uno de los corredores ambientales más sensibles de Cundinamarca.

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