Las intensas lluvias registradas en Soacha durante los últimos días volvieron a dejar al descubierto una problemática ambiental que se repite cada temporada invernal: la aparición de grandes acumulaciones de espuma contaminante y recurrentes inundaciones en sectores como Villa Esperanza–El Barreno, una situación que mantiene en alerta a la comunidad.
El fenómeno se intensificó tras la emergencia registrada el pasado martes 6 de enero, cuando cerca de una hora de fuertes precipitaciones provocó el desbordamiento de la quebrada Tibanica. Como consecuencia, los habitantes reportaron la presencia de una densa capa de espuma mezclada con aguas residuales, que ingresó a varias viviendas y afectó infraestructura básica, incluida una tubería principal de agua potable.
De acuerdo con testimonios recopilados por medios locales, días después del desbordamiento aún persisten residuos de espuma y daños materiales en las casas del sector. La preocupación entre los vecinos se mantiene ante los pronósticos de nuevas lluvias, especialmente durante el puente festivo.
Ante la magnitud de la situación, la Oficina de Gestión del Riesgo de Soacha activó el Sistema Municipal de Atención de Emergencias. Según informó su directora, Vanessa Posada, desde las 5:00 de la tarde se desplegaron equipos técnicos y maquinaria pesada para intervenir el canal y evitar un escenario más crítico.
“Se enviaron cuadrillas y maquinaria para controlar el flujo del canal y reducir la acumulación de espuma. Las labores se extendieron durante la noche y permitieron disminuir considerablemente los niveles reportados inicialmente”, explicó la funcionaria, quien aseguró que el monitoreo continúa para prevenir nuevos desbordamientos.
Sin embargo, detrás de esta situación ambiental persiste una realidad social compleja. Villa Esperanza es un barrio que enfrenta altos niveles de vulnerabilidad y carece de procesos de legalización urbana, lo que limita la implementación de soluciones estructurales. Los residentes aseguran que cada temporada de lluvias revive el mismo escenario: inundaciones, espuma contaminante y operativos de emergencia que solo ofrecen alivios temporales.
Habitantes del sector relatan que la quebrada se ha desbordado en múltiples ocasiones y que la espuma, que en algunos casos alcanza hasta dos metros de altura, representa un riesgo sanitario permanente. “Para algunos puede parecer algo curioso, pero para nosotros es sinónimo de enfermedades y pérdidas”, expresó.

