Antes de que llegue la temporada seca, la autoridad ambiental lanzó una advertencia a municipios e industrias por el déficit de agua, reflejado en el descenso de embalses y caudales en el centro del país.
La disponibilidad de agua en la Sabana de Bogotá empezó a mostrar señales de deterioro cuando aún no arranca la temporada seca. Los registros recientes de caudales y embalses encendieron las alertas de la autoridad ambiental, que advierte un escenario de presión creciente sobre el recurso hídrico en municipios e industrias de la región.
Ante este panorama, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) convocó a alcaldes y representantes de los principales sectores productivos del centro y norte de la Sabana para advertir que el déficit de agua ya es una realidad y que las decisiones no pueden seguir postergándose. El llamado fue claro: el territorio enfrenta una presión creciente sobre el recurso hídrico y la capacidad de respuesta es cada vez más limitada.
Durante la mesa de trabajo, la CAR expuso que los niveles actuales de las corrientes hídricas y el descenso sostenido de los embalses que abastecen a la región configuran un escenario de riesgo que podría agravarse en los próximos meses, especialmente si se mantienen las condiciones de alta demanda y crecimiento urbano sin control. Aunque las cifras aún no alcanzan los niveles críticos registrados en 2023 y 2024, la autoridad ambiental insistió en que el margen de maniobra se ha reducido.
A la reunión asistieron los alcaldes de Cajicá y Zipaquirá, así como delegados de Sopó y Tocancipá, además de representantes de industrias asentadas en el norte de la Sabana. En ese espacio, uno de los puntos más sensibles fue el modelo de expansión urbana que, según la CAR, está aumentando la presión sobre el sistema hídrico a un ritmo que supera la capacidad de recarga y abastecimiento.
“El crecimiento desbordado de los municipios está comprometiendo el acceso al agua tanto para la población como para las actividades productivas. Mientras no se revise de fondo el modelo de suburbanización, la presión sobre el recurso seguirá aumentando”, advirtió el director de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros.
(Le puede interesar: Mujer trans fue asesinada a golpes: autoridades buscan a los responsables)
El sector industrial también fue interpelado. La autoridad ambiental pidió pasar del discurso a la acción y planteó alternativas como la financiación de nuevos pozos subterráneos, la construcción de reservorios y una mayor inversión en soluciones que permitan reducir la dependencia de las fuentes superficiales. No obstante, Ballesteros fue enfático en que existen límites claros.
“No es posible autorizar mayores captaciones para empresas ubicadas en la Sabana de Bogotá. La prioridad es el consumo humano y, sin haber iniciado la temporada seca, ya estamos registrando déficit de agua”, señaló.
Aunque algunos empresarios manifestaron disposición para reforzar medidas de ahorro, la CAR anunció que revisará las concesiones de agua vigentes y hará un seguimiento estricto al cumplimiento de los Planes de Uso Eficiente y Ahorro del Agua (PUEAA), como parte de una estrategia para contener el deterioro del sistema hídrico regional.
Desde finales de 2025, la autoridad ambiental viene solicitando a alcaldías y empresas de servicios públicos activar planes de contingencia ante posibles escenarios de desabastecimiento. Según la CAR, pese a que los pronósticos del Ideam hablan de condiciones de neutralidad climática, varios municipios ya enfrentan restricciones, lo que evidencia una brecha entre los modelos y la realidad del territorio.
Finalmente, la corporación insistió en que la respuesta no puede limitarse al cumplimiento normativo. Entre las medidas planteadas están la adopción de esquemas de economía circular, el aprovechamiento de aguas lluvias, la compra de predios estratégicos para la protección del recurso y la inversión en proyectos de restauración ambiental que fortalezcan páramos, acuíferos y fuentes superficiales que abastecen a la Sabana de Bogotá.
