La muerte de un bebé en un jardín infantil de La Calera desató la indignación de sus familiares, quienes señalan que no se trató de un accidente, sino de un caso marcado por negligencia.

La muerte de un bebé en un jardín infantil desató la indignación de sus familiares, quienes señalan que no se trató de un accidente, sino de un caso marcado por negligencia.

La muerte de un bebé de 11 meses en un jardín infantil de La Calera desató indignación y dolor en la comunidad. Los familiares del menor denuncian que hubo negligencia en el cuidado y exigen que las autoridades esclarezcan lo ocurrido.

El caso se presentó el 29 de septiembre, cuando la madre dejó a su hijo en la institución en la mañana, como lo hacía de manera rutinaria. Sin embargo, la normalidad se interrumpió hacia las 10:00 a.m., cuando recibió una llamada de una docente, quien le informó que el niño se encontraba grave en un centro de urgencias.

Al llegar al lugar, los médicos le confirmaron que el bebé ya no presentaba signos vitales, pese a las maniobras de reanimación que se habían intentado.

Denuncias de negligencia en el jardín

Desde ese momento, la familia del menor ha señalado públicamente una presunta falta de responsabilidad por parte de las directivas del jardín. Según sus testimonios, no hubo una comunicación clara sobre lo sucedido ni una explicación de las circunstancias en las que el niño sufrió la emergencia médica. A esto se suma que, poco después del hecho, otros padres fueron contactados para retirar a sus hijos, sin recibir motivos concretos.

“Esto es negligencia. Queremos justicia para Liam porque ya había señales de inconsistencias en el cuidado. Ellas no tenían las capacidades para estar a cargo de los niños”, señaló una familiar del bebé, quien insistió en que la tragedia pudo haberse evitado.

Impacto en la comunidad

La muerte del menor ha generado conmoción entre vecinos y padres de familia que confían diariamente el cuidado de sus hijos a instituciones de este tipo. La situación provocó temor e incertidumbre, especialmente porque en el mismo jardín también asistía el hermano de la víctima, un niño de un año y medio, que fue retirado del lugar por decisión de los padres.

Los allegados del menor consideran que la ausencia de protocolos claros y la falta de preparación de las cuidadoras evidencian una falla estructural en el servicio prestado. La comunidad, por su parte, exige mayor control sobre los centros de atención a la primera infancia para evitar que hechos similares se repitan.

Respuesta institucional

La Alcaldía de La Calera expresó su solidaridad con la familia y solicitó una investigación rigurosa que permita determinar las responsabilidades de las directivas y del personal del jardín. Al mismo tiempo, pidió revisar los procedimientos de habilitación y vigilancia de estas instituciones, que están bajo la supervisión de entidades departamentales y nacionales.

Mientras avanzan las indagaciones judiciales y administrativas, la familia de Liam mantiene firme su llamado a que el caso no quede en la impunidad. “No queremos que otro niño tenga que pasar por lo mismo. Esto pudo haberse evitado, concluyó uno de los allegados.

La muerte del bebé, ocurrida cuando apenas tenía 11 meses, se suma a otros hechos recientes que han puesto en el debate la seguridad y el control sobre los jardines infantiles en el país, donde la confianza de los padres resulta ser el primer eslabón de un cuidado que, en este caso, terminó en tragedia.

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