El proyecto del puente Tibanica en Soacha logró avanzar tras superar una etapa clave con la comunidad indígena, un paso que permite encaminar su ejecución y proyecta una nueva conexión con Bogotá.
Con la culminación de la etapa de concertación en el marco de la consulta previa, el proyecto del puente Tibanica en Soacha dio un paso determinante para su desarrollo. Este proceso, adelantado con la comunidad indígena, era uno de los requisitos necesarios para avanzar hacia la fase de ejecución de la obra.
La intervención contempla la construcción de una conexión vial sobre la quebrada Tibanica, que permitirá articular a Soacha con Bogotá a través de la Avenida Ciudad de Cali. Se trata de una de las apuestas más relevantes en materia de movilidad para el municipio, al proyectarse como una alternativa para descongestionar la Autopista Sur y mejorar los tiempos de desplazamiento, especialmente en corredores de alta demanda.
De acuerdo con la información oficial, el proyecto ya cuenta con estudios y diseños avanzados, y su ejecución estará a cargo del Instituto de Infraestructura y Concesiones de Cundinamarca (ICCU), como parte de un trabajo conjunto entre entidades del orden municipal, departamental y distrital.
El alcalde de Soacha, Julián Sánchez “Perico”, destacó el impacto de la obra en zonas como Ciudad Verde, donde se concentra una alta densidad poblacional. Según señaló, la nueva infraestructura beneficiará directamente a miles de habitantes que actualmente dependen de corredores congestionados para sus desplazamientos diarios.
En la misma línea, desde la Gobernación de Cundinamarca se indicó que el proceso contractual podría iniciar en el corto plazo, con la expectativa de adjudicar la obra en las próximas semanas. El proyecto también apunta a mejorar la conectividad regional y reducir costos de transporte para quienes se movilizan entre Soacha y Bogotá.
Por su parte, la Alcaldía de Bogotá resaltó que este tipo de iniciativas responden a dinámicas metropolitanas que superan los límites administrativos, en las que la articulación institucional resulta clave para atender problemas estructurales de movilidad en la región.
Además de la conexión vehicular, la obra contempla la adecuación de espacio público y la integración de ciclorrutas, en línea con estrategias de movilidad sostenible. En una segunda fase, incluso se proyecta la implementación de carriles exclusivos para transporte masivo, lo que ampliaría el alcance del proyecto en términos de cobertura y acceso.
Este avance se da en el contexto de la consolidación de la Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca, una figura que busca coordinar esfuerzos entre territorios para responder a necesidades compartidas, como la movilidad, el ordenamiento territorial y el desarrollo urbano.
