De acuerdo con el mensaje difundido por Trump, fuerzas estadounidenses habrían ejecutado ataques con misiles sobre territorio venezolano. Estas declaraciones provocaron alertas inmediatas en la región y llamados urgentes a la comunidad internacional para evaluar la situación.
Uno de los primeros mandatarios en reaccionar fue el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien a través de su cuenta en la red social X advirtió sobre una supuesta ofensiva militar en Caracas y solicitó la convocatoria inmediata de organismos multilaterales. “Debe reunirse la OEA y la ONU de inmediato”, escribió el jefe de Estado colombiano en la madrugada.
Posteriormente, el Gobierno colombiano emitió un comunicado oficial en el que expresó su rechazo a cualquier acción militar unilateral que ponga en riesgo a la población civil. En el pronunciamiento, Colombia reiteró su compromiso con los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, especialmente el respeto a la soberanía, la integridad territorial de los Estados y la solución pacífica de los conflictos.
Desde Asia, China también manifestó una fuerte condena frente a lo que calificó como una incursión militar de Washington contra un Estado soberano. A través de un comunicado de su Ministerio de Relaciones Exteriores, el gobierno chino señaló que este tipo de acciones violan el derecho internacional, afectan la soberanía de Venezuela y representan una amenaza para la paz y la estabilidad de América Latina y el Caribe.
Pekín afirmó sentirse “profundamente conmocionado” por el uso de la fuerza y exhortó a Estados Unidos a respetar la Carta de las Naciones Unidas, así como a cesar cualquier acción que vulnere la seguridad y la soberanía de otros países.
En su declaración final, el presidente Petro hizo un llamado a la desescalada y a la preservación de la paz regional, subrayando que la protección de la vida humana y el respeto al derecho internacional deben prevalecer sobre cualquier forma de confrontación armada.
Hasta el momento, organismos internacionales no han emitido un pronunciamiento oficial conjunto sobre estos hechos, mientras la comunidad internacional permanece atenta a nuevas confirmaciones o aclaraciones diplomáticas.

