Durante la temporada seca, acciones aparentemente inofensivas pueden convertirse en el origen de incendios de gran magnitud en zonas rurales y cerros de Soacha

Con la llegada de la temporada seca, Soacha enfrenta un escenario de mayor vulnerabilidad ambiental. El aumento de las temperaturas y la disminución de las lluvias elevan el riesgo de incendios forestales, especialmente en cerros, zonas rurales y áreas con cobertura vegetal, donde una chispa puede convertirse en una emergencia en cuestión de minutos.

Ante este panorama, la Administración Municipal, a través de la Oficina de Gestión del Riesgo, activó una estrategia de prevención enfocada en la ciudadanía, partiendo de una premisa clave: la mayoría de los incendios no se originan por causas naturales, sino por acciones humanas evitables.

Colillas de cigarrillo arrojadas al suelo, fogatas improvisadas, quemas de basura o residuos vegetales y hasta vehículos estacionados sobre pasto seco figuran entre los principales detonantes de este tipo de emergencias. En condiciones de sequedad extrema, cualquiera de estas prácticas puede desencadenar incendios de gran magnitud que ponen en riesgo ecosistemas, viviendas y vidas humanas.

Desde la Oficina de Gestión del Riesgo se insiste en que la prevención es la herramienta más efectiva. Por eso, el llamado es a evitar cualquier tipo de quema, abstenerse de encender fuego en espacios abiertos y reportar de inmediato cualquier columna de humo o conato de incendio a la línea de emergencias 123.

La alerta no solo busca reducir el número de incidentes, sino generar conciencia sobre la responsabilidad compartida en el cuidado del territorio. En temporada seca, cada decisión cuenta y cada descuido puede tener consecuencias irreversibles para el medio ambiente y las comunidades cercanas.

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