La final de la Copa BetPlay entre Atlético Nacional y Deportivo Independiente Medellín (DIM) terminó marcada por graves hechos de violencia que dejaron 59 personas heridas, entre ellas siete uniformados de la Policía, según el balance oficial de las autoridades.
Los disturbios se registraron tras el pitazo final en el estadio Atanasio Girardot, cuando en la tribuna norte un grupo de hinchas del DIM protagonizó desmanes, derribó vallas de seguridad y generó enfrentamientos con seguidores de Atlético Nacional. Durante los incidentes, también se lanzaron objetos hacia la cancha, lo que obligó a suspender la ceremonia de premiación del equipo verdolaga.
Ante la magnitud de la situación, el personal de logística y la UNDMO intervinieron para retomar el control. Por razones de seguridad, los jugadores de Atlético Nacional fueron retirados del campo y trasladados a los camerinos, mientras los disturbios se extendían a las zonas externas del estadio.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, rechazó de manera contundente los hechos y los calificó como actos criminales, advirtiendo que los responsables deberán responder ante la justicia. Además, los desórdenes afectaron la operación de varias estaciones del Metro de Medellín, generando alteraciones en la movilidad de la ciudad.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad de Medellín, al estadio asistieron cerca de 43.000 aficionados. Durante los operativos se incautaron bengalas, bazucas con más de 300 disparos, más de 20 cajas de pólvora tipo torta, y fue necesaria la intervención de más de 1.100 policías para contener los enfrentamientos.
Las autoridades anunciaron investigaciones para identificar a los responsables y evaluar nuevas medidas de seguridad en futuros eventos deportivos, ante el reiterado llamado a erradicar la violencia de los estadios del país.

