Un reclamo que llevaba semanas acumulándose estalló este fin de semana: el Hospital Universitario advierte afectaciones por los niveles de ruido provenientes del complejo vecino
La controversia por el impacto de los eventos en Vive Claro sobre las áreas clínicas del Hospital Universitario Nacional (HUN) sumó un nuevo capítulo. Tras la denuncia del centro asistencial sobre afectaciones a pacientes y al funcionamiento interno, Ocesa —operadora del escenario— entregó a la Secretaría de Gobierno un informe técnico en el que sostiene que los conciertos no serían la causa de los niveles sonoros que el hospital registró.
El HUN había señalado días atrás que, pese a solicitar reuniones y revisar medidas relacionadas con movilidad, residuos, iluminación y ruido, no había recibido respuestas concretas por parte de la empresa. Además, anexó un estudio de la Universidad Nacional que documenta que en tres de cinco puntos evaluados durante el concierto del 7 de octubre, los límites del subsector hospitalario fueron superados.
¿Qué dice el nuevo informe sobre el ruido?
En su documento, Ocesa asegura que las mediciones antes, durante y después de los eventos muestran que las zonas clínicas sensibles no presentan afectación atribuible a Vive Claro. La empresa incluso propone financiar e instalar elementos de aislamiento pasivo en los puntos donde el hospital identifique necesidad.
En relación con la UCI del segundo piso, sostiene que los niveles registrados sin evento se ubican entre 50,8 y 55,2 dB(A), mientras que con concierto alcanzan entre 55,4 y 55,8 dB(A). Según la compañía, estas variaciones corresponden a la dinámica interna del hospital —movimiento de personal, visitantes y equipos— y no al ruido proveniente del escenario.
El informe también rebate el censo de pacientes inconformes con el sonido, afirmando que la percepción de ruido es “mínima y aislada” y puede mitigarse fácilmente. Aun así, insiste en que ha mantenido comunicación continua con el HUN.
Ocesa reiteró que propuso una solución basada en ventanas acústicas de alto desempeño, financiadas en su totalidad por la empresa. Sin embargo, el avance depende de la firma del acuerdo de voluntades por parte del hospital, trámite que, según la compañía, aún no se ha concretado.
Con las posiciones enfrentadas y nuevas mediciones sobre la mesa, la discusión ahora queda en manos de la Secretaría de Gobierno, que deberá evaluar si las soluciones planteadas son suficientes o si se requieren nuevas intervenciones para evitar afectaciones durante futuros eventos en el escenario.
