La Corporación halló residuos de sacrificio animal arrojados directamente sobre un área protegida, poniendo en riesgo los nacimientos que abastecen a la comunidad en Cundinamarca

La Corporación halló residuos de sacrificio animal arrojados directamente sobre un área protegida, poniendo en riesgo los nacimientos que abastecen a la comunidad en Cundinamarca

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ordenó la suspensión inmediata de las actividades de vertimiento en un matadero de la inspección de Íbama, después de confirmar que residuos del proceso de sacrificio estaban siendo arrojados sin ningún tratamiento sobre la zona protectora del nacimiento de agua conocido como Pozo Muche.

Durante la inspección, profesionales de la Regional Rionegro evidenciaron fluidos orgánicos, restos animales y desechos de faenado vertidos directamente sobre el área de protección. La CAR señaló que esta práctica viola lo establecido en la Ley 1333 de 2009 y el Decreto 1076 de 2015, que prohíben la disposición de residuos en zonas ambientales sensibles.

Las condiciones encontradas encendieron las alarmas. Según el reporte técnico, el matadero operaba sin infraestructura mínima para el manejo de residuos líquidos y sólidos, representando una amenaza directa para el suelo, las fuentes superficiales y la salud pública. Los desechos, por su naturaleza, pueden alterar las condiciones físicas y químicas del agua y generar olores y vectores de riesgo sanitario.

La situación se agrava porque las aguas residuales domésticas y de lluvia del alcantarillado local confluyen con los nacimientos de Pozo Real y Pozo Muche, aumentando el riesgo de contaminación del recurso hídrico que abastece a la comunidad.

“Nuestros equipos constataron que además de no contar con los permisos legales, el predio no tiene un sistema de tratamiento capaz de remover la carga contaminante. Esto puede alterar las características naturales de las fuentes hídricas”, explicó Alejandro Fiquitiva Casallas, director de la Regional Rionegro.

La medida de suspensión, añadió, busca evitar daños mayores al recurso hídrico y proteger los nacimientos de agua utilizados por la población rural.

La CAR aseguró que continuará realizando controles y seguimiento ambiental en la zona para verificar el cumplimiento de la normatividad, y llamó a las autoridades locales a fortalecer la gestión sanitaria y ambiental en Íbama y sus alrededores.

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