Un mes después, la familia del joven desaparecido en Bogotá sigue sin respuestas; las cámaras captaron su ingreso a un local, pero nunca su salida.

Un mes después, la familia del joven desaparecido en Bogotá sigue sin respuestas; las cámaras captaron su ingreso a un local, pero nunca su salida.

La misteriosa desaparición de Gabriel Eduardo Cano, un joven de 18 años, completa casi un mes sin que su familia ni las autoridades tengan una pista clara sobre su paradero. El Tiempo reveló en exclusiva las últimas imágenes conocidas del estudiante antes de que se perdiera su rastro, y estas no han hecho más que aumentar la incertidumbre.

El 12 de agosto, Gabriel salió de la casa de su abuela en Kennedy rumbo a una cita de ortodoncia. La odontóloga que lo atendió aseguró a la familia que lo vio tranquilo y sin signos de nerviosismo durante la revisión. Al salir del consultorio, a las 11:10 de la mañana, las cámaras lo registraron cruzando la avenida 1.° de mayo. En lugar de dirigirse a casa, el joven entró a un reconocido almacén de cadena del sector. Lo inquietante es que no existe registro de su salida.

Desde ese momento no hay más pruebas de vida. La promesa a su abuela era regresar al mediodía, pero a las 4:00 de la tarde, al no tener noticias, la familia encendió la alarma. “Él siempre avisa y cumple con los horarios de llegada”, recordó su madre, Nelly Rodríguez, quien desde entonces insiste en que algo extraño ocurrió.

Las autoridades ya tienen en su poder las grabaciones del almacén, pero la familia asegura que no ha podido verlas ni conocer mayores avances en la investigación. “La incertidumbre es muy horrible. Nada que tenemos información de mi hijo”, lamentó la madre del joven en declaraciones a El Tiempo.

Entre las hipótesis iniciales, se llegó a hablar de un posible suicidio, versión que su familia descarta rotundamente. Nelly insiste en que su hijo no tenía señales de depresión y era un joven tranquilo, de pocos amigos, que disfrutaba de jugar fútbol y mantenía buenas relaciones en el colegio.

El día de su desaparición vestía jeans gris, chaqueta negra, un carriel negro con blanco y tenis blancos. La Fiscalía y la Policía Judicial mantienen la búsqueda y piden a la ciudadanía reportar cualquier información que pueda ayudar a esclarecer el caso.

Para la familia Cano, cada día sin respuestas es un tormento. El último rastro en ese almacén es, por ahora, el centro de un misterio que Bogotá aún no logra resolver.

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