En Boyacá, el fútbol dejó de ser solo un juego y se convirtió en una celebración de la identidad campesina. Con ruana, sombrero y guarapo en mano, hombres y mujeres disputan cada partido
En Sutatenza, un municipio ubicado en el Valle de Tenza, el fútbol ha adoptado una forma distinta: el Fútbol Ruana, una práctica que mezcla deporte, tradición y elementos propios de la vida campesina.
Los partidos se juegan en canchas al aire libre, rodeadas por montañas, y con reglas particulares. Todos los jugadores deben portar ruana, sombrero y botas como parte del uniforme obligatorio. Además, la conformación de los equipos responde a criterios de inclusión: cada escuadra debe tener, como mínimo, una mujer en cancha de forma permanente.
La iniciativa fue creada por líderes comunitarios con el objetivo de promover espacios de integración, mantener vivas las costumbres locales y fortalecer el sentido de pertenencia entre los habitantes del municipio. Con el tiempo, el evento ha ganado visibilidad en otras regiones del departamento.
Durante los encuentros, los asistentes y jugadores consumen guarapo, una bebida tradicional a base de panela que acompaña las pausas del juego. Este detalle refuerza el vínculo entre el torneo y las costumbres rurales.
Aunque mantiene un componente recreativo, el torneo conserva el espíritu competitivo del fútbol. Cada edición cuenta con una programación definida, equipos inscritos por veredas o barrios, y una premiación simbólica al finalizar la jornada.
El Fútbol Ruana se ha consolidado como una actividad representativa de Sutatenza. Para los organizadores, su valor está en que permite que el deporte no solo sea una práctica física, sino también un espacio para la preservación cultural.
