Un reciente reportaje de la BBC ha colocado a Colombia bajo el escrutinio internacional como el mayor proveedor de contenido sexual por streaming en el mundo, revelando una industria masiva pero en gran medida no regulada y con múltiples denuncias de explotación.

Según el informe, en el país operan más de 12.000 estudios profesionales de cámaras web, con una estimación de 400.000 mujeres empleadas, cifra que supera a cualquier otro país. El crecimiento de este sector ha sido explosivo, pero su expansión está marcada por sombras: largas jornadas, condiciones de explotación y participación de menores de edad.

Explotación encubierta en estudios de lujo

Aunque algunos estudios ofrecen comodidades como spas y tratamientos estéticos, el reportaje señala que muchas modelos trabajan hasta 18 horas al día, vigiladas por cámaras de última tecnología. Lo más alarmante es la presencia de menores de 18 años, especialmente en ciudades como Medellín, que operan bajo documentos falsificados para aparentar mayoría de edad.

También se denunciaron prácticas extremas: los clientes piden actos no necesariamente sexuales pero sí perturbadores, como autolesiones o uso de cuchillos. A esto se suma un elemento inquietante: cabinas decoradas con entornos infantilizados, como osos de peluche, a pesar de tratarse de contenido para adultos.

Empresarios defienden el negocio

El informe incluye testimonios como el de Juan Carlos Rivera, dueño de una red de 800 estudios, quien asegura que su negocio ha ayudado a mujeres a salir adelante económicamente. Según él, la industria genera ingresos que impactan positivamente en el país.

Además, el reportaje revela que no solo hay actores nacionales, sino también multinacionales con presencia en más de 20 países que han montado operaciones en Colombia.

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