Los copropietarios del edificio CootransKennedy, situado en Bogotá, llevan meses expresando su preocupación ante lo que consideran graves consecuencias derivadas de la construcción del Metro en la capital. La situación ha generado creciente inquietud, principalmente por una columna de soporte que fue instalada en una esquina del predio, pero que, según denuncian, no fue colocada en el espacio público, sino dentro de los linderos de la propiedad privada.
Luis Carlos Sabogal, administrador del edificio, ha sido una de las voces que más insistentemente ha pedido soluciones. Según su testimonio, la columna no solo representa un obstáculo físico, sino que ha provocado el cierre total de lo que antes era la entrada principal a dos locales comerciales ubicados en la planta baja del inmueble. “La estructura no está ubicada en la vía pública, como sería de esperar en este tipo de obras. Fue instalada dentro del terreno que nos pertenece y, con ello, se cerró completamente el acceso a los locales. Hoy, estos espacios comerciales están inutilizados”, aseguró Sabogal.
El edificio, que reúne a más de 330 copropietarios, había sido puesto en venta hace ya dos años. Sin embargo, la posibilidad de concretar alguna transacción se ha vuelto prácticamente nula debido al estado actual del inmueble. El administrador explicó que los potenciales compradores se han retirado al constatar las condiciones adversas que presentan las instalaciones. “Hay vibraciones permanentes que nos afectan, problemas de humedad, fisuras en diferentes puntos de la estructura… en definitiva, el edificio se ha venido deteriorando cada vez más con el avance de las obras”, detalló Sabogal.
Además de la polémica instalación de la columna, las afectaciones al edificio se han visto agravadas por los trabajos que otras entidades han realizado en el entorno. Empresas como la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), junto con operadores de telecomunicaciones como Claro y otros servicios públicos, han efectuado excavaciones y modificaciones en el área que rodea la propiedad, lo que ha contribuido al daño progresivo de la edificación.
Los residentes y propietarios del CootransKennedy temen que, de continuar sin una intervención adecuada, la situación empeore con el tiempo y los perjuicios sean irreversibles. Por ello, hacen un llamado urgente a las autoridades locales, a los responsables del proyecto del Metro de Bogotá y a las empresas que intervienen en la zona, para que evalúen los daños causados y se implementen soluciones efectivas que garanticen la seguridad de los ocupantes y la integridad del inmueble.
Mientras tanto, la incertidumbre persiste entre los copropietarios, quienes ven con preocupación cómo su patrimonio se deteriora sin que hasta el momento se haya definido una ruta clara para resolver este conflicto.

