En el marco de una estrategia para mejorar la infraestructura educativa y fortalecer la relación entre la comunidad y las instituciones, se llevó a cabo un proyecto de renovación en 247 escuelas del departamento. Esta iniciativa no solo tuvo como objetivo embellecer los espacios donde estudian cientos de niños y jóvenes, sino también propiciar la reconciliación entre los líderes comunales y los rectores de las Instituciones Educativas Departamentales, actores fundamentales en la vida de estas comunidades.

Durante años, las puertas de muchas de estas instituciones se fueron cerrando para los comunales, quienes anteriormente encontraban en las instalaciones escolares un punto de encuentro para actividades sociales, recreativas y culturales. En el pasado, las aulas y espacios deportivos de estas instituciones funcionaban como salones comunales, escenarios para la realización de bazares y reuniones vecinales, e incluso como polideportivos en sectores donde no existían otras infraestructuras disponibles. Sin embargo, con el paso del tiempo, las restricciones de acceso generaron una desconexión entre la comunidad y las instituciones, afectando el tejido social y limitando las oportunidades de encuentro ciudadano.

Como parte de la solución a esta problemática, se diseñó un plan en el que los mismos comunales fueron contratados para llevar a cabo los trabajos de mejoramiento en las escuelas. A través de esta estrategia, no solo se logró la adecuación y embellecimiento de las infraestructuras educativas, sino que se promovió el sentido de pertenencia de la comunidad con estos espacios. A cambio de su participación en la recuperación de los colegios, los comunales asumieron el compromiso de velar por su buen estado y mantenimiento, garantizando así que los trabajos realizados perduren en el tiempo.

Por su parte, los rectores de las instituciones educativas accedieron a facilitar nuevamente el acceso a las instalaciones para el desarrollo de actividades comunitarias. Como parte de este acuerdo, se entregarán las llaves de los espacios a los líderes comunales, asegurando que puedan ser utilizados de manera organizada y responsable para el beneficio de la comunidad.

Este proyecto ha sido posible gracias a la colaboración y el trabajo articulado de distintos actores, entre ellos los rectores, los líderes comunales, los alcaldes, los estudiantes y los padres de familia. Todos ellos han demostrado que la educación y la comunidad pueden fortalecerse mutuamente cuando se trabaja de manera conjunta, promoviendo espacios de convivencia que beneficien a toda la población.

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