Las autoridades activaron medidas extraordinarias para enfrentar los fuertes trancones que se registran en la Autopista Sur durante la temporada de mayor movilidad del año.
Con la llegada de las festividades de fin de año, la movilidad entre Soacha y Bogotá vuelve a convertirse en uno de los principales dolores de cabeza para miles de viajeros. Ante la salida masiva de ciudadanos hacia diferentes regiones del país, las autoridades pusieron en marcha un plan especial de tránsito para aliviar la congestión en este corredor vial, considerado uno de los más críticos del país.
La preocupación se centra, principalmente, en los impactos generados por las obras de las fases 2 y 3 de TransMilenio hacia Soacha, que han reducido la capacidad de la Autopista Sur en varios tramos. En sectores donde antes operaban tres carriles, ahora solo están habilitados dos, lo que incrementa el riesgo de embotellamientos prolongados, especialmente en horas de alto flujo vehicular.
Como parte de las medidas, en jurisdicción de Soacha se habilitó un carril adicional, conocido como carril paralelo o tercer carril, que estará operativo el 31 de diciembre de 2025. Esta estrategia busca agilizar la salida de los vehículos que se desplazan desde Bogotá y municipios de la Sabana, cuando se concentra el mayor número de viajes.
Adicionalmente, se dispuso la habilitación de un carril con desvío a la altura de la calle 18 con Autopista Sur, en el marco de la denominada operación éxodo. La intención es mejorar la circulación en los puntos más congestionados y reducir los tiempos de desplazamiento en las últimas horas del año.
Las autoridades advirtieron que, pese a las medidas implementadas, se presentarán momentos de represamiento, especialmente en horas pico. Por ello, el plan contempla no solo ajustes en la infraestructura vial, sino también un monitoreo constante del tráfico.
Habrá presencia permanente de la Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional, así como de agentes de movilidad de Bogotá y Soacha. A esto se suma el uso de herramientas tecnológicas como GPS y drones, que permitirán detectar congestiones en tiempo real y tomar decisiones operativas de manera inmediata.

