Mientras la violencia sigue presionando a varias ciudades del país, en Soacha las cifras de homicidio empezaron a moverse en otra dirección durante 2025.

El comportamiento de los homicidios en Soacha durante 2025 mostró una variación que llamó la atención de las autoridades y de los analistas en seguridad. En un contexto nacional marcado por el repunte de hechos violentos en varias ciudades, la capital de Cundinamarca registró una reducción del 13 % en los delitos contra la vida, un dato que contrasta con la tendencia observada en otros territorios del país.

El descenso no fue el único indicador relevante. Los delitos contra el patrimonio cayeron un 27 %, lo que sugiere un impacto más amplio en las dinámicas de criminalidad urbana. De acuerdo con el balance presentado por la Secretaría de Gobierno, estos resultados se relacionan con una estrategia que combinó presencia institucional, control territorial y acciones preventivas en barrios priorizados.

Uno de los frentes más visibles estuvo en la prevención. Durante el año, 15.677 niños, niñas y adolescentes participaron en procesos de formación enfocados en la prevención del consumo de sustancias psicoactivas, habilidades para la vida y resolución pacífica de conflictos. A esto se sumaron más de 1.000 acciones preventivas, desplegadas a través de 11 estrategias territoriales, con énfasis en convivencia y reducción de factores de riesgo.

El uso y control del espacio público también hizo parte del enfoque. A lo largo de 2025 se realizaron 544 operativos de socialización y 59 intervenciones de recuperación del espacio público en distintos sectores del municipio, una línea de trabajo que buscó disminuir conflictos asociados a la informalidad, el desorden urbano y la percepción de inseguridad.

En paralelo, la participación comunitaria empezó a jugar un papel más activo. A través de procesos de formación y acompañamiento a líderes sociales y organizaciones comunales, la administración local fortaleció la articulación con las comunidades, incluyendo la entrega de herramientas tecnológicas a Juntas de Acción Comunal, como parte de una estrategia para mejorar la comunicación y el control social en los territorios.

Otro componente que tomó relevancia fue el trabajo con comunidades religiosas, con la puesta en marcha del Banco de Iniciativas Religiosas y la activación de un punto de atención especializado, orientado a fortalecer la convivencia y el diálogo en un municipio marcado por la diversidad social y cultural.

El balance deja un punto clave: los homicidios siguen siendo el indicador más sensible para medir la seguridad en Soacha. Aunque las cifras muestran una tendencia a la baja, el reto para 2026 será sostener esos resultados en un escenario nacional complejo, donde la presión sobre las ciudades intermedias continúa creciendo y los logros siguen siendo frágiles.

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