En Soacha, autoridades realizaron una intervención luego de denuncias ciudadanas que alertaban sobre riesgos ambientales y sanitarios.

La clausura temporal de cinco fundidoras en la vereda Chacua encendió el debate sobre la contaminación y los riesgos para la salud que enfrentan los habitantes de la zona rural de Soacha. La medida se tomó tras denuncias de la comunidad y un operativo conjunto de autoridades municipales y ambientales.

La intervención fue realizada por la Secretaría de Salud, la Secretaría de Gobierno, la Secretaría de Ambiente, la Secretaría de Planeación, la Corporación Autónoma Regional (CAR) y la Policía Nacional, que inspeccionaron los establecimientos y detectaron irregularidades que motivaron su cierre.

Lo que preocupa a los habitantes de Soacha

Según las denuncias, las plantas operaban sin cumplir con los requisitos ambientales y de seguridad, generando afectaciones a la calidad del aire, riesgos para la salud de la comunidad y posibles daños a los ecosistemas del sector.

El alcalde de Soacha, Julián Sánchez “Perico”, aseguró que este operativo demuestra el compromiso de su administración con la defensa del medio ambiente y la salud pública:

“No permitiremos que se vulneren los derechos ambientales ni que se afecte la salud de nuestras comunidades por la operación irregular de establecimientos productivos”

Durante la visita se evaluaron aspectos como la seguridad, el saneamiento, el manejo de emergencias, las condiciones locativas y el cumplimiento de la normatividad vigente. De forma paralela, la CAR verificó emisiones y el impacto ambiental de las operaciones.

La Administración Municipal reiteró que las empresas deberán cumplir con la normativa ambiental, sanitaria y urbanística antes de reanudar actividades. También hizo un llamado a los empresarios del sector a adoptar prácticas responsables en beneficio del desarrollo sostenible del territorio.

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