La producción de carbón ilegal no da tregua en Soacha. A pesar de los operativos constantes, la actividad sigue creciendo y plantea dudas sobre su verdadero alcance en la región.

La producción de carbón ilegal no da tregua en Soacha. A pesar de los operativos constantes, la actividad sigue creciendo y plantea dudas sobre su verdadero alcance en la región.

En la vereda La Chacua, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y la Policía de Soacha sorprendieron a cuatro personas en flagrancia, en medio de un operativo que dejó al descubierto la magnitud de estas prácticas.

Allí se hallaron nueve pilas en combustión de hasta dos metros de altura, ocho más listas para ser encendidas y 27 bultos de carbón empacados, listos para su distribución.

Según el informe de las autoridades, los responsables no contaban con permisos ni infraestructura adecuada para el manejo de emisiones, lo que evidencia el carácter ilegal de la producción. El material utilizado proviene en gran medida de retales de estibas y maderas de dudosa procedencia, que al ser quemados a cielo abierto liberan agentes altamente contaminantes.

La CAR advirtió que este tipo de combustiones genera monóxido de carbono, óxidos de azufre y nitrógeno, además de compuestos peligrosos como dioxinas, furanos y partículas que afectan directamente la salud de las comunidades cercanas.

Once operativos contra la producción de carbón ilegal

“Seguimos en la lucha contra la contaminación ambiental y la producción ilegal en esta zona de La Chacua, donde llevamos 11 operativos en lo corrido del año con alrededor de 30 personas capturadas”, señaló César Augusto Rico Mayorga, director regional de la entidad.

Aun así, los resultados evidencian un fenómeno que parece multiplicarse pese a los controles. La comercialización del carbón ilegal en Soacha y en municipios aledaños alimenta un mercado difícil de rastrear y con serias repercusiones ambientales.

El desafío ahora es si las acciones interinstitucionales lograrán frenar una práctica que no solo degrada el ambiente, sino que también compromete la salud pública.

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