En Cundinamarca, la protección de los humedales quedará en manos de las comunidades locales gracias a una alianza entre la CAR y el PNUD.
Los humedales de Cundinamarca no solo son reservorios de agua, sino también hábitats clave para la biodiversidad del territorio. Ahora, 23 de ellos estarán bajo el cuidado directo de comunidades locales, tras el lanzamiento de la convocatoria “Humedales por la Biodiversidad”, liderada por la Corporación Autónoma Regional (CAR) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Más de 50 organizaciones de base comunitaria se postularon, entre ellas juntas de acción comunal, asociaciones y fundaciones. Finalmente, 23 fueron seleccionadas para ejecutar proyectos de restauración y conservación, con recursos de hasta 130 millones de pesos cada una.
Las acciones contemplan la siembra de árboles nativos, recuperación de espejos de agua, control de especies invasoras, monitoreo participativo de flora y fauna, así como iniciativas de educación ambiental y fortalecimiento de servicios ecosistémicos, como el turismo de naturaleza.
“Con este modelo buscamos que las comunidades sean protagonistas en el cuidado de los humedales, a través de mecanismos de gobernanza participativa”, explicó Alfred Ballesteros, director de la CAR.
El programa cubrirá 27 municipios de la jurisdicción, entre ellos Chía, Cota, Facatativá, Sopó, Tocancipá, Soacha y Ubaté, donde se desplegarán proyectos locales en coordinación con las organizaciones seleccionadas.
