Este domingo 29 de junio, se llevará a cabo en Bogotá la tradicional Marcha del Orgullo LGBTIQ+, con apoyo logístico, financiero y de seguridad por parte del Distrito. Sin embargo, no todos los sectores de la comunidad se sienten representados por esta movilización.
Desde hace varios años, colectivos independientes impulsan una “contramarcha”, una movilización alterna que rechaza la institucionalización y, según sus organizadores, la mercantilización del evento original. Afirman que la marcha oficial ha perdido su esencia política y conmemorativa, que tuvo sus raíces en los disturbios de Stonewall de 1969, para convertirse en una vitrina de visibilidad para marcas, partidos políticos y figuras públicas.
Los impulsores de la contramarcha critican el papel del Estado en materia de derechos LGBTIQ+, argumentando que hay una grave desconexión entre los discursos institucionales y la realidad de violencia que sigue afectando a personas diversas en Colombia. Hasta el 18 de junio, reportan al menos 45 asesinatos motivados por razones de orientación sexual o identidad de género.
Frente a las críticas, voceros de la marcha oficial aseguran que no existen patrocinadores formales, y que cualquier organización o partido tiene derecho a participar, siempre que no infrinjan normas como la propaganda política. Subrayan que el espacio público está abierto a todos.
Ambas movilizaciones coinciden en fecha, pero tienen diferencias claras en su visión del activismo: una más institucional y otra más contestataria, con un fuerte enfoque en la denuncia social y la acción política.

