Las prácticas agrícolas han cambiado considerablemente en la última década debido a los efectos del cambio climático. La variabilidad en las condiciones meteorológicas ha hecho necesario el uso de técnicas más avanzadas que permitan prever fenómenos extremos y reducir su impacto en la producción agropecuaria.

Con el propósito de mejorar la capacidad de adaptación del sector agrícola, se llevó a cabo una capacitación en gestión del riesgo y cambio climático en alianza con la Universidad UNAD. En este proceso, 305 funcionarios de las UMATAS municipales recibieron formación para afrontar con mayor eficacia eventos climáticos adversos, como sequías, inundaciones y heladas, que afectan la producción en Cundinamarca.

De acuerdo con el IDEAM, se proyecta que para finales del siglo XXI la temperatura en la región aumentará en 2,3 grados centígrados, lo que hace de Cundinamarca una de las zonas más vulnerables al cambio climático. Entre las actividades más perjudicadas estarán la ganadería extensiva y los cultivos de plátano y maíz, principalmente en las provincias del Alto, Medio y Bajo Magdalena.

Ante este escenario, se considera esencial fortalecer la capacitación en herramientas tecnológicas y promover la implementación de prácticas agrícolas regenerativas. Además, la mejora en infraestructura, la transferencia de conocimientos y el desarrollo de nuevas capacidades permitirán enfrentar los efectos del cambio climático y ofrecer soluciones efectivas a los productores rurales de la región.

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